Del zarpazo de Batista al golpe a Evo: la misma mano y la misma intención

Internacional 10 de marzo de 2020 Por Trova
Tres días antes del golpe de Batista se había firmado un documento que delineaba las pautas de la asonada: el Acuerdo de Asistencia Mutua para la Defensa, en cumplimiento del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). ¿No es acaso este mismo el nombrecito del engendro que la oea reactivó recientemente? Sobran palabras
GOLPE EN BOLIVIA
Foto ilustrativa

Autor: Raúl Antonio Capote | [email protected]

9 de marzo de 2020 
Corría 1952 y el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) era el principal candidato al triunfo para las elecciones que se realizarían ese año. Parecía que, al fin, un gobierno decente acabaría con un largo periodo de entreguismo, latrocinio y corruptela.

Sin embargo, en la madrugada del 10 de marzo un golpe de Estado militar quebró sorpresivamente al gobierno de Carlos Prío, desmontó el ejercicio electoral y cortó de un plumazo la posibilidad de la victoria ortodoxa.

Fulgencio Batista, autor de la asonada, conocido por su anterior labor tanto en razón de su pasado golpista como de la incondicionalidad demostrada a Washington desde 1933, contó con total respaldo del Gobierno de Estados Unidos para emprender una aventura sanguinaria que detuviera el avance de las fuerzas progresistas y el adecentamiento institucional del país.

El triste zarpazo se articuló siguiendo un guión que luego veríamos repetirse en la historia sucesiva de América Latina, donde se remedaron los mismos métodos violentos ensayados por Batista en Cuba y Trujillo en Dominicana. Tantos puntos comunes hubo ayer, cuando el golpe contra Allende en Chile, como los hay hoy, todavía, en las más recientes escaramuzas contra líderes progresistas: Zelaya, Fernando Lugo, Lula, Dilma, Cristina, Correa, Maduro, Evo Morales…

Claro, además del militar -que solapado o expreso no ha perdido protagonismo en tales aventuras- existen pretextos nuevos que a la postre persiguen el mismo fin, aunque ahora se llamen golpes judiciales, electorales, parlamentarios, institucionales, de boicot económico, y sobre todo, y en mayúsculas, mediáticos.

Un último elemento. Uno que puede decirnos si detrás de los disfraces actuales hay o no la misma mano, y la misma intención: tres días antes del golpe de Batista se había firmado un documento que delineaba las pautas de la asonada: el Acuerdo de Asistencia Mutua para la Defensa, en cumplimiento del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

¿No es acaso este mismo el nombrecito del engendro que la oea reactivó recientemente? Sobran palabras.